Cuarenta y siete piezas magnéticas. Ojos, bocas, orejas y las pequeñas formas irregulares que componen una cara.
Crea un oso dormilón. Un zorro gruñón. Un conejo asustado. Una cara que se parece exactamente a la del abuelo un domingo por la mañana.
Piezas de cartón ilustradas a mano, caja magnética resistente que también sirve como superficie de juego. Ideal para charlar tranquilamente sobre sentimientos en días lluviosos.
Una pequeña escuela para pequeñas emociones.